Cómo la decisión de hacer Starfield retrasó The Elder Scrolls VI
El antiguo desarrollador de Bethesda Kurt Kuhlmann sostiene que el giro de Fallout 4 a Starfield no coincidió con lo que esperaba buena parte del equipo.
El rumbo que se esperaba tras Fallout 4
La identidad del gran proyecto que Bethesda Game Studios planeaba desarrollar después de Fallout 4 lleva años presente en el debate sobre los largos ciclos de producción del estudio. Un nuevo relato de Kurt Kuhlmann, antiguo codirector de diseño de Skyrim y veterano de Bethesda, ofrece una perspectiva interna de aquel periodo. Según Kuhlmann, la mayoría de la plantilla pensaba que el siguiente proyecto principal sería The Elder Scrolls VI.
La expectativa era comprensible. El enorme éxito de Skyrim había mantenido la demanda de una nueva entrega, mientras que Fallout 4 llegó a los jugadores en 2015. Desde fuera, volver a la consolidada saga fantástica parecía el paso natural dentro de una alternancia entre los dos mundos más conocidos de Bethesda. El estudio eligió en cambio la mayor incertidumbre de crear una propiedad de ciencia ficción completamente original.
Por qué Starfield se convirtió en la prioridad
El relato de Kuhlmann sitúa al director creativo Todd Howard en el centro de la decisión. Howard estaba decidido, según esta versión, a crear un juego de rol espacial y llevó al equipo en una dirección que muchos no esperaban seguir de inmediato. Así, Starfield no aparece como un simple cambio de calendario, sino como el resultado de la ambición de Bethesda de levantar su primer universo totalmente nuevo en décadas.
Crear una propiedad intelectual nueva exige definir escenario, identidad visual, tecnología y reglas narrativas sin los cimientos que aporta una serie existente. La elección, por tanto, hizo más que intercambiar dos proyectos en el calendario: comprometió durante años los principales recursos de Bethesda. El largo camino hasta el lanzamiento de Starfield en 2023 retrasó también el momento en que The Elder Scrolls VI podía entrar en plena producción.
Estas declaraciones no deben interpretarse como una prueba definitiva de un conflicto interno hostil. Son los recuerdos de un antiguo desarrollador sénior sobre las expectativas generales de la época. Incluso con ese matiz, el testimonio resulta revelador porque muestra cómo se establecen prioridades creativas en un gran estudio y cómo una sola decisión estratégica puede moldear los lanzamientos durante más de una década.
Qué significa este relato para los jugadores
La explicación ayuda a entender por qué The Elder Scrolls VI continúa pareciendo lejano tanto tiempo después de su anuncio inicial. Bethesda no puede producir simultáneamente una cantidad ilimitada de juegos de rol gigantescos, así que dar prioridad a Starfield afectó necesariamente al orden de sus demás proyectos principales. La misma lógica importa a los seguidores de Fallout: al sucederse las grandes producciones, aumenta la espera por una nueva aventura de Fallout para un jugador.
Al mismo tiempo, Starfield permitió a Bethesda probar sistemas nuevos, otro tipo de ficción y una audiencia fuera de sus franquicias habituales. Las opiniones sobre el resultado siguen divididas, pero el proyecto fue claramente un riesgo creativo y comercial importante. El recuerdo de Kuhlmann indica que el calendario actual no fue accidental, sino que nació de una decisión consciente tomada años antes de que los jugadores vieran el producto terminado.
La conclusión más útil no gira tanto en torno a qué título merecía prioridad como al coste real de las decisiones de desarrollo. Elegir un superproyecto no solo pone en marcha ese juego: también aplaza otras propuestas posibles. Cuando Bethesda detalle sus próximos planes, deberían apreciarse mejor las consecuencias de equilibrar recursos entre Starfield, The Elder Scrolls y Fallout.
Fuente: Steam News